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La Aspirina: Un descubrimiento para aliviar el dolor

Todo el mundo lo conoce con su nombre registrado: Aspirina. Pero en realidad se trata de acido acetil salicílico, un sólido blanco, inodoro, de sabor ligeramente ácido.

La palabra Aspirina, se formó con la A de acetil y spir proviene de Spirae, el vegetal que contiene el principio activo de la salicina.

Sus principales propiedades son: analgésicas, antitérmicas y antiinflamatorias, es decir bloquea el dolor, hace bajar la fiebre y reduce la inflamación especialmente en procesos reumáticos.

Un conjunto de alivios concentrados en una pequeña pastilla blanca

Aspirina
Formula Acido Aceli Salicilico

El antecedente natural de la aspirina.

Unos 400 años a.C., el médico griego Hipócrates, recomendaba mascar la amarga corteza de Salix alba (sauce) para aliviar el dolor y la fiebre.

Más adelante, Dioscórides y Plinio el Viejo (siglo I) asi como Galeno (siglo V) recogieron en sus escritos el uso medicinal de las hojas del sauce.

En 1763, el reverendo Edward Stone, utilizó un extracto de la corteza de Salix alba para reducir la fiebre de 50 pacientes.

Pero fue en 1828, J. A. Buchner, profesor de farmacia, quien descubrió que la salicina producía tales, un producto amarillo que podía ser extraído de la corteza del sauce.

El francés Gerhard, en 1853, obtuvo por primera vez el AAS (ácido acetil salicílico), aunque en una forma impura y que se descomponía.

En 1887, el joven  químico Hoffmann, que trabajaba para la famosa empresa alemana Bayer, estimulado por la dolencia de su padre, que padecía artritis reumatoide, inicio sus estudios  encaminado a encontrar un antirreumático de alta tolerancia para el organismo porque el salicilato sódico que se utilizaba para tratarle la enfermedad, no sólo le provocaba náuseas, sino que las dosis usuales le resultaban intolerables para su estómago. Felix Hoffmann

En colaboración con el farmacólogo Dresser, se sometió un preparado de acido acetil salicílico a comprobación  respecto a sus efectos terapéuticos y de tolerancia. En agosto de 1897 Hoffmann logró un preparado sintético de acido acetil salicílico y lo dio a probar a su padre, quien obtuvo la recompensa del alivio de sus dolores sin efectos secundarios.

Tras muchos ensayos de todo tipo: estabilidad, pureza, eficacia, tolerancia se obtuvo el ácido en forma pura y estable.

En 1899, la empresa Bayer comercializó el nuevo producto  con el nombre de Aspirina, denominación con la que el acido es hoy conocido universalmente aunque pertenezca a otras marcas comerciales.
Pronto se convirtió en el medicamento más popular y el fármaco mas apreciado en lucha contra el dolor.

El éxito de la Aspirina se fundó en sus rápidos efectos, el paso favorable a la corriente sanguínea y su relativamente buena tolerancia.

Posteriormente se han descubierto contraindicaciones que desaconsejan el uso indiscriminado de este fármaco.

 

 

 


A comienzos, la Bayer vendía su producto en polvo, pero desde 1904 se empezó a vender como comprimidos

 



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