| Antes de iniciar nuestro recorrido hacia Bujaruelo, decidimos acercarnos lo más posible hasta la cercana Cascada de Gavarnie. Un total de 3km entre ida y vuelta.
Desde el refugio de la Brecha tomamos el sendero que parte en dirección Noroeste bajando del collado de Sarradets, y dejando a nuestra izquierda el glaciar del Taillon.
Seguimos descendiendo por el sendero hasta llegar a una pequeña cascada, desagüe del glaciar de Taillon. Debemos cruzar esta pequeña cascada, para ello se disponen de unas cadenas sujetadas en la roca. Hay que andar con precaución pues las piedras son muy resbaladizas.
Continuamos descendiendo en dirección oeste y pasamos a los pies de las caras norte de el Gabieto y el Taillon, que quedan a nuestra izquierda.
Nos sorprende la cantidad de gente que sube. La explicación la tenemos si observamos a nuestra derecha una carretera asfaltada que sube desde Gavarnie hasta el Col de Tentes y llega hasta más o menos 1 Km. de donde nos hallamos. Es un parking que deja a los franceses en el mismo puerto de Gavarnie o de Bucharo (Bujaruelo).
Descendemos a 2270m hasta el Puerto de Bujaruelo, frontera con España. Ante nosotros la majestuosa vista del Valle de Otal.
Siguiendo los postes indicativos de sendero continuamos por un sendero que discurre en zig- zas. Un tupido manto verde hace más agradable el descenso.
Seguimos descendiendo hasta la Plana de la Lapazosa para seguir por un sendero pedregoso y con fuerte pendiente hasta adentrarnos en zona poblada de bosque de abetos, hayas y otros árboles frondosos que conduce directamente hasta el Puente románico sobre el rio Ara, que nos permite cruzar hasta la pradera de San Nicolás de Bujaruelo (1.420 m), donde se halla un refugio( www.mesondebujaruelo.com), restaurante y camping.
En Bujaruelo podemos ver los restos de la ermita románica de San Nicolás. El actual mesón fue albergue de peregrinos al levantarse en su interior el Hospital de San Nicolás, construido en torno al 1150 por la Orden de los Hospitalarios y en la actualidad es una opción para aquellos que recorren el GR-11.
Refrescar los pies en las transparentes aguas del rio Ara bajo el puente medieval, comida reconfortante en el mesón-refugio y ducha caliente....El mejor colofón para el final de nuestra aventurilla pirenaica.
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