Para prevenir rozaduras y ampollas, algunos consejos que nos pueden ahorrar mas de un disgusto
El Calzado
El calzado debe ajustar lo mejor posible, sin llegar a apretar en ningún sitio (peligro de rozaduras o llagas). Lo ideal es conseguir este ajuste a base de calcetines, generalmente unos finos en contacto con el pie y otros más gordos sobre éstos. Los calcetines pueden ser de algodón o, mejor aún de polipropileno u otras fibras sintéticas.
Preetapa
Limpieza escrupulosa de los pies. Untarlos bien con vaselina en todo el pie. También entre los dedos. Ponerse los calcetines cuidando que no queden pliegues o arrugas. Si tienen costuras, nos los ponemos del revés, dejando las costuras por fuera. Nos calzamos las botas y apretamos los cordones cuidadosamente desde la puntera hasta el tobillo, comprobando que el pie queda sujeto pero no apretado.
Caminando
procurar parar cada dos horas para descansar un poco. Nos quitamos las botas y los calcetines y aireamos los pies un poco. Si podemos meterlos en agua fría, todavía mejor. Los observamos cuidadosamente tratando de descubrir alguna rojez o ampolla incipiente. Los secamos bien antes de ponernos los calcetines. Si éstos están húmedos los cambiamos por otros que estén secos. Podemos untarlos otra vez con alcohol de romero.
Postetapa
nada más llegar al alojamiento nos quitamos las botas y los calcetines y nos dedicamos a la higiene de los pies. Es bueno sumergirlos en agua fría un buen rato (el frío tiene acción antiinflamatoria y antiedematosa) y después darnos una buena friega con alcohol de romero. Nos ponemos nuestras chanclas y a descansar... hasta mañana.
Ver animación

Gentileza CONSUMER.es EROSKI.