Las ampollas son una de las lesiones más frecuentes relacionadas con el senderismo.
La causa más frecuente de ampollas es la fricción o la presión. Usar calzado sin calcetines, o usar calzado demasiado apretado puede llevar a la formación de ampollas. Puedes presentar una ampolla en las plantas y en los dedos si estás haciendo trabajo que causa frotamiento.
Si salen ampollas, no se debe arrancar la piel, ni quemarla ni pincharlas.
¿Qué hacer?
- En primer lugar, lavar los pies con especial atención, como todos los días.
-Desinfección de la ampolla y zonas vecinas con un algodón empapado en Betadine.
-Preparamos una aguja de coser normal y corriente que habremos ensartado con hilo de algodón normal, del que se usa para coser. La aguja y el hilo los desinfectamos pasándolos por un algodón empapado en Betadine.
-Tomamos la aguja con el hilo y atravesamos la ampolla de parte a parte hasta que veamos aparecer el hilo.
Cortamos el hilo dejando unos centímetros por cada parte de la ampolla. Volvemos a desinfectar la zona.
Los cabos de hilo que hemos dejado actúan como drenaje, de manera que no volverá a acumularse líquido dentro de la ampolla.
-Ahora hay que prestar mucha atención a evitar que la ampolla se infecte. Para ello cubriremos la ampolla con un apósito (sirve una tirita ancha, que cubra la zona extensamente) y la desinfectaremos diariamente con Betadine.
Podremos comprobar que caminamos perfectamente sin molestia alguna. Se puede caminar perfectamente con los hilos.
Si retiramos el hilo comprobaremos que la ampolla vuelve a llenarse, reapareciendo entonces el problema.